VERO MOSTI: ENTREVISTA A SERGI TORRES

Hoy te traigo a Sergi Torres. Si tuviese que etiquetarlo diría: referente de la nueva consciencia, autor, escritor, conferenciante, pero Sergi no va de etiquetas. Como cualquier otro ser humano, las etiquetas no nos definen (y si lees la entrevista vas a entender por qué).

Lo conocí a través de sus videos en Youtube. Su mensaje llegó en un momento visagra de mi vida: venía experimentando con herramientas de desarrollo personal, pero algo en mi no encajaba.

En esta búsqueda de querer ver que hay más allá de las máscaras, las etiquetas, la personalidad y los límites autoimpuestos; me encontré con una mirada que no juzga.

Entre esas capas que la danza y otras cosas me estaban ayudando a desnudar, me abrí a la incertidumbre para dar paso al ser. Fue ahí que conecté con su mensaje.

Cuando me enteré que venía a presentar su último libro a Buenos Aires (“¿Me acompañas?”), decidí ponerme en contacto para hacer esta entrevista, como un agradecimiento a su mensaje, una manera de difundir y compartirlo con vos.

Allí fue que apareció Sara que, muy amorosamente, me contactó con Caro (su productora en Buenos Aires), quién nos abrió las puertas de su casa para hacer real esta entrevista.

Hablamos de temas profundos y diversos, temas que están en nuestra cotidianidad pero que vistos desde este espacio, intentan desnudar que hay más allá de esa mirada.

Así comenzamos: si bien había preguntas previamente pensadas recuerdo que le dije: “- vamos a darle espacio a lo que surge”

Todo lo que hablamos tiene que ver con la transformación, el cambio y lo que dió origen a este proyecto: conectar con la esencia. Hablamos también sobre los miedos, las máscaras, las proyecciones y las relaciones.

Una entrevista que se dio haciendo red. Una entrevista integradora de instantes presentes.

Ahora si vamos a la charla, ¿nos acompañan?


 

Vero: para los que no te conocen, ¿cómo te presentarías?

Sergi: es complicado porque en mi no hay un deseo a darme a conocer, entonces no surge en mi mente ninguna cosa que yo pueda decirle a alguien que no me conozca para que me conozca porque en mi no hay ese deseo. Cuando me preguntan esto no encuentro respuesta, no se como presentarme.

V: Sos.

S: sí, pero como cualquier otro. Supongo que si tuviera la intención de que alguien escuchara algo de lo que digo, me presentaría de una forma más concreta, pero insisto, no nace de mi.

V: sería una presentación no presentación.

S: si, sería una presentación sin mis opiniones personales acerca de quien soy o que hago.

V: como sacando el personaje.

S: claro. Cuando me presento sin mis opiniones personales acerca de quien soy, no queda nada. Queda silencio y estamos muy poco acostumbrados a ese silencio.

Algunas personas dirán: – “Bueno, vale, pero ¿qué hace, qué dice, quién es?”,  para que tú puedas tener una imagen mental de a quien voy a seguir leyendo o escuchando.

V: sí, a veces pasa cuando uno piensa acerca de una situación y dice: – “estas son mis interpretaciones, lo que yo pienso acerca de algo”.

En verdad si saco eso no hay nada. En ese espacio de “la nada” te preguntás: y ahora, ¿qué? No estamos acostumbrados a eso. Es como si quisiéramos llenarlo todo el tiempo.

S: claro, empequeñecerlo a mi imagen y semejanza, a mi medida. Para que yo pueda comprender mi relación contigo tengo que juzgarme a mi y juzgarte previamente a ti. A eso lo llamaré relación profesional, de amistad, de pareja, materno-filial… Y en eso hay conflicto.

V: leí algunas biografías tuyas que mencionan que a la edad de 3 años te empezaste a cuestionar el SER. Me pregunto si tenés algún recuerdo de ese momento que puedas traer al presente. Y si sentiste algún tipo de desconexión ¿hay algo que te llevó a dejar de cuestionarte?

S: Si, recuerdo que me preguntaba que había sido antes de ser Sergi. Esa pregunta la recuerdo como cuando surgía, era como “ostia, no olvides esto Sergi”, porque esa pregunta y la respuesta que conlleva a la pregunta, son elementales para vivir en este mundo en el que estás.

Explicado en palabras. Obviamente tenía 3 años, no sucedía así, pero si la sensación como que entras dentro de una cueva que va oscureciendo y tienes un hilo en la mano derecha.

Es como “no pares de prestar atención a la mano derecha que está el hilo” porque si lo sueltas: no sabrás de dónde vienes, donde estás ni hacia dónde vas. Era esa sensación.

Yo solté ese hilo y dejé de preguntarme esto cuando empecé a ver imágenes de lo que se supone que tenía que aprender en el colegio: que si las matemáticas, si me tenía que aprender de memoria este poema, que si tenía que no se qué.

Empecé a despistarme y en lugar de preguntarme quien había sido antes de ser Sergi empecé a preguntarme: ¿cómo puedo ser un buen Sergi? (risas) y ahí wowww, conflicto.

V: es como un ¿cómo puedo ser buena persona?

S: Eso es tremendo. Fíjate que cuando me pregunto “como puedo ser buena persona” esa pregunta no es honesta porque me lo pregunto marcado por una época. Si yo me pregunto esto 400 años antes o 3000 años después, la calidad de las respuestas son totalmente distintas, por lo tanto, no se que es ser buena persona.

Solo me puedo preguntar “cómo es ser buena persona”, cuando he olvidado quien soy porque si yo estoy conectado con quien soy, con esa cosa esencial eterna, no voy a necesitar ser buena persona porque me sentiré realizado, me sentiré en paz.

Lo que diré surgirá de la paz, lo que haré surgirá de la paz, lo que surgirá a mi alrededor surgirá de la paz, aunque no lo comprenda.

V: no se si sentiste que la sociedad te dice que tenés que ser o comportarte de una manera. Eso lo vas aprendiendo en la escuela o en diferentes contextos.

Hay un mensaje que está implícito, invisible pero que uno lo comprende y queda un: “tengo que demostrar que soy de una manera determinada para encajar en un lugar”

S: si pero eso tiene una doble vertiente que no se ve. Si mucha gente ya no ve que su personalidad es producto de una época y una cultura, aún menos se ve que eso sucede. Es decir, mi cultura, mi estatus social, mi economía, mi sociedad me definen porque yo le he preguntado a la sociedad “quien soy” y me dice: tú eres un hombre.

Esa respuesta implica muchas cosas, porque si me dice eso dentro de un contexto de Cataluña implica unas cosa, pero si me lo dicen en Arabia Saudí implica otras. Entonces donde yo me pregunto esa pregunta nace una respuesta pero a raíz de mi pregunta.

Espero que tenga sentido. Muchas personas pensamos: “soy así por como me han educado, porque como he vivido, por la sociedad, por mi edad, por mis padres”. Pero previo a eso hay una pregunta: “mamá, dime ¿cómo soy? Eres buen hijo, eres mal hijo, haz de comerte la comida, si te la comes eres bueno, si no te la comes eres mal hijo.

Yo le estoy preguntando para que me diga quien soy y ahí me lo estoy creyendo. Al creérmelo estoy creando un personaje al que llamo yo, pero ese no soy yo.

No tiene sentido culpar a los demás ni a la sociedad de como soy yo. Es mi pérdida de consciencia personal lo que lo hace posible.

V: es verdad, hay responsabilidad de uno mismo. No le puedo echar la culpa a las capas sino que  es una conversación que tenés con vos y tenés que decidir. También decidir como querés experimentar, que querés desaprender.

Uno elige desaprender algo y te cuestionás: no soy la sociedad, no soy esto, ¿quién soy?

Esa pregunta fue la que me hice el año pasado, la que me condujo a preguntarme quien estaba siendo. Me llevó a un lugar en un punto doloroso, porque me di cuenta que no estaba respondiendo a mi verdadera naturaleza sino que estaba en un mecanismo de lucha.

Cuando lo recuerdo es como si pudiera oírlo: “- ¡ahh, me ahogo! Me ahogo por querer mostrar algo que no soy”

Fue fuerte. Fue revolver capas y capas hasta conectar con la esencia. Y desde ahí surge este proyecto. Para mi lo importante es conectar con esa parte de uno. Cada uno tiene esa propia verdad.

S: muy lógico lo que expresas.

V: en un punto me perdí un poco, ¿cómo se supone que tengo que ser para mostrar a lo que llegué? Pero bueno, eso lo vas viendo en el camino. No lo puedo construir porque volvería a crear una imagen.

S: sustituirías tu imagen por otra. Le llaman “imagen espiritual”. Pero es otra imagen. Es tan simple que no lo vemos. Tú llegas a ese lugar que estás buscando cuando te miras en el presente.

Y en el presente no tienes personalidad, no tienes máscara. No hay interpretación pero hay que mirarlo desde el presente.

Caro: puedo agregar algo? Creo que también lo que pasa en el presente o en esta búsqueda tuya es como que tampoco hay nada que mostrar ¿no? No hay nada que construir para mostrar sino simplemente, ser, estar.

S: es que no te defiendes ya, no necesitas tu personaje para ser alguien dentro de un mundo de personajes.

Se requiere tan sólo un ser humano para despertar a tu mente de esa ignorancia, y ese ser humano eres tú mismo ejerciendo tu derecho a conocer la verdad que encierras dentro”

(del libro ¿me acompañas?)

 

V: Cuando empecé a ver tus videos una de las cosas que me llamó la atención y me gustó, fue esto de permitirse explorar las emociones. Ahí fue que caí en cuenta que había escondido muchas cosas abajo de la alfombra. En verdad emociones, por juzgarlas como “esto no hay que sentirlo, esta etapa ya la pasaste, ya está”. Etaba guardando todo eso por debajo.

Me acuerdo que tuve un sueño que lo reveló: un lugar donde había cajas guardadas con polvo y decía ¿cómo puede ser que estén estas cajas si ya regalé todas estas cosas?

Ahí me pregunté: ¿lo di, lo solté? o ¿lo estoy guardando en un espacio mio? Eso lleva a un: y si no me permito sentir esto que estoy juzgando como malo, no estoy rechazando una parte mía, ¿quién soy? Porque tal vez soy ese dolor también.

S: claro, tú entras en ese almacén oscuro (vamos a llamarlo un desván). Ese desván forma parte de tu consciencia pero lo cerramos con llave, lo llamamos inconsciente. Pensamos que si dejamos de ser conscientes del dolor no sentiremos dolor y es cierto no lo sentiremos pero está ahí. Va a ocurrir algo que va a traer ese dolor a esa escena.

¿Por qué ocurre? Cuando tú cierras tu dolor en ese cuarto oscuro te golpea por dentro. Y da miedo quién está llamando desde ahí dentro: “atiéndeme, atiéndeme” Da pánico. La vida te va llevando hacia esa puerta.

Como lo cerraste en el inconsciente ya no recuerdas que tú pusiste cosas ahí, solo recuerdas que algo te golpea por dentro. Da pánico abrir eso y que te venga un monstruo encima pero es tu propia sombra.

Esta pidiendo: por favor, mírame a los ojos que no soy una sombra, soy tu miedo a ser feliz, soy tu miedo a estar realizado, soy tu miedo a permanecer en el presente. Soy tu miedo a no ser un personaje. Soy tu miedo a no saber quien eres en realidad.

Escúchame, atiéndeme para que me puedas comprender y dejes de temerme. Eso es lo que dice el miedo, el dolor y el sufrimiento.

V: si pero es como que hay mucho de “no sintamos esto”.

S: hay mucho pero es solo una cosa. Es inconsciencia, es ignorancia.

V: ¿qué creés que nos lleva a estas dinámicas? A vivir esto de juzgar el dolor y la tristeza como algo malo.

S: es un pez que se muerde la cola. Cuando yo siento que algo me incomoda, que me duele y decido no sentirlo lo llevo al inconsciente: cuando lo llevo al inconsciente yo no he aprendido a sentir eso.

Cada vez que vuelva, volveré a esconderlo y ahí creo un personaje que tiene miedo de sus propias emociones. Eso es tremendo.

Imagínate un ser humano que tiene miedo de su propia tristeza, tiene miedo de su propia frustación, de sus propios deseos, de su propia alegría, que tiene miedo de perderla.

Si yo me siento feliz ahora, desde el punto de vista que estamos hablando, tendré miedo que lo que tú me digas que no me haga feliz, tendré miedo a que lo que ella me diga no me haga feliz.

No tiene sentido, para nada.

V: esto del instante presente creo haberlo entendido pero hay varias personas que hablan de estar presente. Cada uno tiene su concepto de estar presente.

Una vez escuché que presente es “este presente, ya es pasado”.

S: eso no es presente. Un presente interpretado no es presente. Para poder saber lo que es estar presente, tienes que ir tú a tu presente y descubrirlo. Nadie te lo puede contar.

Tú y yo ahora mismo que haces esa pregunta, disponemos de este instante presente para investigarlo. Cuando yo me sumerjo en él no veo conceptos, lo que veo es una experiencia del presente que no te la puedo contar a ti porque la que tú me vas a contar a mi es totalmente distinta. Ahí es donde nos perdemos como seres humanos.

Nos perdemos en la interpretación. Dejamos de atender la experiencia, para atender la interpretación de la experiencia.

Por eso si yo empiezo a amarte en una relación, la que sea, voy a empezar a confundirte cuando yo empiezo a interpretar la experiencia de amor que yo tengo en lugar de seguir en la experiencia de amor.

V: esto se une con lo que hablábamos hace un ratito de esta imagen que uno crea de si mismo, ese espacio vacío. Como que el instante presente es un espacio de la nada misma y que necesitamos interpretarlo porque no podemos entender que el presente es esto.

S: Así es porque si no lo interpretas es devastador y ¿por qué es devastador? porque es infinito, es eterno y la personalidad no tiene sentido. La personalidad entiende al infinito como mucho espacio y a la eternidad como mucho tiempo. Por eso nos da miedo una experiencia presente auténtica. No existiría el conflicto en este mundo si fuésemos conscientes de este instante.

V: Siempre estamos en esto de alcanzar una meta, alcanzar un objetivo nuevo. Me da la sensación que uno está corriendo una carrera, vayamos a alcanzar esta meta, este objetivo. Creo que no se puede vivir un instante presente en ese querer alcanzar algo.

Querer alcanzar algo y no permitirme vivir este momento presente, ¿de dónde surge?

S: es el producto de una enfermedad mental. Fijate que en la naturaleza no existe esa cosa. Las ardillas no tratan de alcanzar muchos frutos secos para pasar el invierno. Lo viven a tiempo, cuando sienten que es el momento lo hacen sin el agobio de tener que conseguir cierta cantidad para darse una seguridad del invierno.

Nada en la naturaleza opera desde querer alcanzar un objetivo no presente, al contrario, funcionan desde el presente.

 

Entonces es cuando los seres humanos empezamos a intentar alcanzar objetivos que son inventados, son imágenes mentales.

Estos sonidos que escuchamos ahora en la calle(había mucho ruido a vocinas), es una enfermedad mental de personas que están en un lugar, que piensan que no deben estar ahí, que deberían estar circulando y están parados allí.

V: nos está dando la respuesta el contexto.

S: es una inmediata generación de conflicto. Cuando yo quiero alcanzar algo que no está presente, le voy a tener que exigir a alguien ese objetivo.

V: pero ¿se lo exige a sí mismo o lo proyecta en otros?

S: termina proyectándolo porque cuando tú te miras desde esa inconsciencia, de que no lo puedes conseguir, al siguiente segundo ya estás buscando quien.

Por ej: me voy a exigir amarte. Al siguiente segundo ya te lo estoy exigiendo a ti porque yo creo que me lo estoy exigiendo pero es que no me siento amado por ti, obviamente porque no estoy amándome. Es cuestión de segundos.

La farsa: es más fácil tocar la bocina, que detenerme y hacerme cargo de lo que estoy sintiendo.

V: ¿por qué creés que nos escondemos en un personaje y nos cuesta reconocer nuestra verdadera naturaleza?

S: por miedo. Cuando olvidamos quienes somos entramos en pánico. Entonces empezamos a formular …de quienes somos.

Eso ocurre a los 6/7 años. Creamos un yo. El pánico que siento a vivir en un mundo en donde no se quien soy y no se porque estoy vivo en él.

Imagínate un ser consciente que no sabe porque es consciente. Que no sabe porque está vivo, que no sabe cual es su función, que no sabe porque va cada día a trabajar. Ahora imagínate un ser distinto.

Es muy doloroso, tanto que me inventaré un personaje agradable o desagradable para protegerme de esas cosas: mentiré, seré pretencioso, arrogante, sumiso, simpático.

Todo con el intento de cubrir esa herida esencial de quien soy.

Vero: a veces mientras camino por la callle veo a la gente y me pregunto:

  • ¿cuántos están sacando sus personajes?
  • ¿dónde estoy?
  • ¿a qué estamos jugando?

Lo veo en perspectiva pero se que soy parte y que estoy jugando un rol en todo esto ¿Por qué no nos mostramos como somos y ya está?

Sergi: por miedo.

V: ¿miedo al rechazo? ¿a no ser aceptado?

S: miedo a dejar de existir, miedo a que desaparezca lo que existe. Si yo suelto todo esto ¿cómo te voy a pedir que me ames? ¿qué sentido va a tener nuestra relación?

  • ¿Cómo voy a querer?
  • ¿Qué sentido va a tener mi relación con el dinero?
  • ¿Cómo voy a pedir que me respeten?
  • ¿Cómo le voy a pedir a otro que me respete? etc, etc, etc

Como un castillo de naipes empieza a caerse y eso nos da pánico. Saber que amamos a todos por igual, nos da pánico.

Yo estoy casado, pero claro si empiezo a sentir amor por vosotras dos…”Ay, mejor no”

¿Cómo hago para no sentir ese amor? Pues encerrarme en mi personalidad masculina, mi personalidad casada, mi personalidad de persona comprometida. Ya estoy encerrado 3 veces.

Ahora, miraré a los ojos a vosotras dos y les diré: “hola, ¿qué tal estáis?” Bien, eso no tiene ningún sentido.

Amar a todo el mundo por igual no significa que la manifestación de ese amor sea la misma. Porque con mi mujer puedo manifestar ese amor de una forma, con vosotras puedo manifestar mi amor de otra manera en base al contexto particular que se está dando, pero la esencia es la misma. Y no depende de vosotras, depende de mi.

V: es como ese ¿darse completamente?

S: claro, pero te das al instante, te ofreces al instante.

V: hay una frase del libro “¿me acompañas?” que me gustó mucho. Dice:

“Se que si todos hiciéramos lo que amamos hacer en este mundo aparecería un nuevo sistema humano tan increíblemente inteligente, bondadoso, íntegro y altruista que ahora mismo no podemos ni imaginar” Guauu, ¿te imaginás un mundo así?

S: lo veo detrás de lo que veo. Estos días estoy viendo todos los altercados que hay en Cataluña, y si me fijo, es transparente. Detrás hay otra cosa, existe esa cosa. Está ahí, pero hay que verla.

Cuando un niño de 1 / 2 años se pone a dibujar, no está dibujando lo que proyecta en su mente, está dibujando lo que ve. Es totalmente proporcional.

Está ahí, yo no lo imagino, lo estoy viendo. Pero eso no quita que antes tengo que asumir la responsabilidad de lo que percibo hoy en día, porque a pesar de que veo ese mundo de armonía, percibo un mundo des-armónico.

V: es aceptar como son las cosas.

S: exactamente. Aceptar como son las cosas no significa resignarse. Aceptar profundamente significa que te descubres siendo parte íntegra de lo que ves y lo asumes como tal. Eso es la realización. No más partes separadas.

V: hay otra cosa que mencionás en el libro que es sobre el aprendizaje: abrirse al no saber y aprender en base a la experiencia. Haces mención a “sentarte en tu propia ignorancia”, pero ignorancia a la vez es un término que está muy juzgado.

Entonces, como antes me refería a las emociones juzgadas, ¿qué es la ignorancia para vos?

S: es sinónimo de consciencia, es el no saber. Cuando yo empiezo a mirar lo que no se, no es, por lo tanto descubro que no se. Entonces, si yo quiero aprender realmente tengo que dejar de decirme lo que yo pienso que es y empezar a mirar para poder descubrir como es amar, como es vivir este instante, como es trabajar, como es la realización, el éxito.

Yo puedo mirar lo que yo se de eso, pero eso esta sesgado por mi manera de vivir, por mi pasado, por mi cultura, por lo tanto no es. Cuando veo que no se me siento en mi ignorancia y empiezo a descubrir otra cosa.

V: Un día me puse a pensar en el fracaso y me dije: – no es que ¿el fracaso lo considerás fracaso porque te pusiste un objetivo? Pero en verdad si sacás ese objetivo no hay fracaso, no tenés a dónde echar la responsabilidad. Ahí noto una desesperación, como decir ¿y ahora qué?

S: eso es increíble. Darse cuenta de eso es un paso hacia la libertad. Que te des cuenta de que tu fracaso es debido a que te impones un objetivo, te das cuenta de que te estás imponiendo un fracaso.

Cuanto tiempo dedicas a exigirle al mundo que te ayude a cumplir tu propósito, tu objetivo y así obtener ese éxito. Ahí vamos dándonos golpes con los codos, que todos buscamos un objetivo, nadie se abre a vivir el presente.

V: y aunque nos demos cuenta de esto, es como que abrirse a vivir el momento presente por momentos a mi me sigue dando un poco de miedo.

S: ¿te da miedo?

V: a veces me doy cuenta que estoy pensando en el futuro.

S: uno cree que el presente es una amenaza a un buen futuro.

V: claro, pero ahí me doy cuenta que estoy poniendo expectativas de nuevo. Me encuentro un poco de lucha, me pregunto si tal vez me cuesta planificar cosas porque siento que esto matando un poco el presente.

S: más que matarlo es un menosprecio, dejas de apreciarlo. Cuando dejas de apreciar el único instante en el que estás, dejas de apreciar tu vida, te sientes frustado, vacío, entonces necesitas un momento futuro. Ahí viene el vacío y ese es el pez que se muerde la cola una vez mas.

¿Sabés cuál es la buena noticia de todo esto? Siempre esta el presente para hacernos dar cuenta de que todo esto no es verdad, de que no necesito un futuro.

¿Sabés lo que significa que no necesite un futuro mejor?

V: que está todo bien con como estás ahora.

S: es brutal. Significa que me puedo permitir mirar este instante plenamente, y yo que no me lo permitía, no era ni mi ex mujer, ni mi enfermedad, ni mi hijo, ni mi trabajo, bla, bla, bla.

V: hablás de los procesos del pensamiento y una vez mencionaste lo del pensamiento candado. Tal vez es esto del pez que se muerde la cola ¿no?

Se me ocurrió pensar sobre los laberintos. Si nuestra mente recorriera ciertos laberintos, ciertos lugares cuando piensa algo, generás un circuito, ¿no parece que generamos una adicción a una manera de pensar?

S: si.

V: ¿por qué nos empeñamos en perpetuar este tipo de maneras de pensar?

S: porque nos definen de alguna manera y creemos que dependemos de esa definición.

En cualquier sentido pensamos que nos define, por eso apostamos por ellas, si no la soltaríamos tranquilamente porque veríamos lo absurdo que es seguir de una manera que perpetúa un conflicto interno.

Nadie lo haría a no ser que de eso obtenga una definición que a mi ya no me va bien porque al menos soy alguien. Prefiero creer que soy alguien aunque sea doloroso a sentir el pánico de no saber quien soy, y así es como funcionamos los seres humanos.

V: y da pánico saber que no sos. Tal vez está bueno no saber quien sos.

S: todos estamos llamados a darnos cuenta de no saber quien somos, para poder sentarnos en esa ignorancia y descubrir quienes somos y dejar de pretender.

De hecho cuando un ser humano deja la pretensión de lado, entra en un espacio de realización, el darse cuenta, el descubrir en ambos sentidos y el DES-CUBRIR: dejar de cubrir algo.

V: A mi me pasó en ese proceso que sentía que había escondido mucho debajo de la profesión. Como que siempre lo tapaba con eso. Quería encajar en algo que no encajaba, fueron un par de años.

S: hay gente que lleva 68, 83 años. Se abren sus cuerpos porque están petrificados de tanto miedo de salir de sus experiencias particulares de vida. Pero es así la vida, respirar.

V: creo que cuando uno se abre a ese momento es encontrar un espacio donde respirar. ¡Acá estoy!

S: es una experiencia física también. Nace de la consciencia pero se translada inmediatamente al físico.

V: Otra cosa que mencionaste en otra charla: “laboratorio de neuromarketing”, como que cada uno tiene uno propio.

S: ¿a la hora de captar la atención de los demás, de venderse a uno mismo?

V: claro. En el neuromarketing te ponen cosas, por ejemplo: que color te va a provocar determinada reacción, o te va a generar una emoción. Al fin y al cabo uno termina comprando porque esa emoción te trajo un recuerdo, te tocó. Los recuerdos los guardamos a través de las emociones.

Lo mismo en la vida. A veces en las relaciones puede pasar que alguien no cumplió con determinada característica. Como que llevamos este laboratorio internamente. Entonces vas así: “ah, ¿cumplió xx expectativas? Listo somos amigos o somos tal cosa. Como si buscáramos que las personas cumplan expectativas.

S: porque nos presentamos como productos para ser comprados y compramos los productos de la gente de alrededor. Incluso tratamos nuestras emociones como productos: las que compramos o no compramos. Es muy loco.

Hay una especie de “compraventa emocional”, es un negocio emocional al final. Nos presentamos como hablamos, desde donde hablamos, lo que decimos, lo que no decimos, como vestimos. Todo está hablando.

Pero al final deja de tener sentido, es agotador. Tremendamente agotador.

V: si uno sigue así nada te va a colmar.

S: claro, ¿cómo te va a colmar pretender ser alguien que no eres? Imagínate una tortuga marina persiguiendo a una zebra para comérsela. No se va a sentir bien, se sentirá frustada y no realizada en algún momento.

“Oye ¿qué te pasa?”, le preguntará una leona y dirá: – “ostia, es que no me siento realizada, no encuentro mi lugar en el mundo. Por mas que intento cazar, y mira que lo hago bien, actúo como leona, lo hago perfectamente pero no me llena”.

Porque quizá no es una leona, quizá es una tortuga marina. Pero asumir eso implica que toda tu vida te has creído que eras una leona y era mentira; y que todas las amistades leónicas que has construido eran falsas.

Todo lo perseguido era falso y nadie quiere asumirlo. Entonces vamos y le decimos a la sociedad leónica: “soy leona porque la sociedad leónica me ha hecho ser leona. “No, no tú te saliste del mar, un momento. Y deliberadamente”.

No lo recordaremos pero es deliberado.

V: Y vos Caro, ¿qué pensás acerca de las expectativas?, ¿querés agregar algo?

Caro: lo que pensaba mientras escuchaba a Sergi es como que todo responde a lo mismo. La expectativa de lograr algo por el miedo a abandonar ese personaje que tiene que llegar, por el miedo a asumirse, por el miedo a estar.

Siento que es un ciclo vicioso que se va repitiendo en diferentes aspectos de la personalidad, en lo laboral, en los vínculos, las relaciones interpersonales. Es como que detrás siempre está ese miedo, ese miedo a abandonar eso que armamos desde tan pequeños.

Encontrarse con que se te desarma todo enfrente, y ahora ¿qué haces? No hay una moda, no hay un referente, no hay nada que te diga como tenés que hacer, como tenés que comportarte, como haces para asumirte, para amarte, para valorar esto que hay ahora.

Las expectativas responden un poco a eso, la personalidad, estas enfermedades que decía Sergi de razonamientos medios extraños. Porque uno debería estar allá y no respeta el momento y las circunstancias (por más dolorosas que sean) en las que se encuentra. Yo lo noto así, como todo muy lógico volviendo a ese centro neurálgico que tenía.

V: ¿hay algo que alguna vez en tantas entrevistas no te hayan preguntado y quisieras decir?

Sergi: esa pregunta empiezan a hacérmela mucho.

V: pensaba que diste tantas entrevistas que a veces las preguntas se repiten.

S: no me nace nada. El otro día me decían “ser feliz, en situaciones dolorosas”. Pero no se.

Caro: yo tengo una pregunta: ¿vos creés que uno llega en un momento a saber algo de las cosas…digo ¿la sabiduría?

S: sí, es posible. Lo que ocurre es que es tan alejado de nuestra forma de conocer las cosas que parece que es imposible de alcanzar. Pero la máxima capacidad de sabiduría humana recide como base el darte cuenta de que tu no sabes nada por ti mismo.

Que yo me siente ahora aquí mire desde mi consciencia algo con la intención de saberlo, tengo que darme cuenta de que no tengo idea, de que no se. Ese espacio es gracias a la sabiduría. Ahí está el silencio, ahí está la paz. Ahí está la eternidad, el infinito, cosas que hemos conceptualizado, cosas que buscamos, las realizaciones, está ahí. Y si, está a disposición.

Caro: la frase “solo se que no se nada”.

S: si, una vez alcanzada esa frase el siguiente paso está en darte cuenta de que tampoco sabes eso ¿me explico? Llegas a un lugar donde te das cuenta que la única cosas que sabes es que no sabes.

Una vez has visto que la última cosa que queda es que sabes eso, ahí sueltas eso que tampoco sabes. Ahí te liberas, entras en un colapso conceptual, en un colapso mental, mi sabiduría personal se colapsa y aparece sólo presencia. La presencia se convierte en sabiduría, no porque sepa, no porque hay imágenes conceptuales, sino por la experiencia, la vivencia.

La sabiduría es una experiencia, no es algo mental, no es algo que se pueda decir, es una experiencia de vida. Tú eres sabiduría, la eres como ser, eres eso.

V: pero a veces tratamos como de explicar y ahí vuelve el mecanismo.

S: por eso el reto de esto que estoy haciendo ahora mismo que es responderte, radica en escucharme para no poseer lo que digo como si fuese cierto, para invitarme constantemente a otro lugar presente, a otro lugar conceptual, a la experiencia presente que tengo mientras te estoy hablando.

De ahi que no hay una defensa de lo que digo, no hay una apreciación de que eso es mejor a lo que otra persona pueda pensar porque no estoy atendiéndolo. Estoy viviéndolo.

V: no hay imagen mental.

S: es un niño dibujando.

V: para los que lean esta entrevista, por ejemplo, y fuera su primer encuentro con algo de autoconocimiento, ¿que les dirías?

Sergi: Hola, ¿qué tal? Bienvenido a una posibilidad.

V: ¡me encantó! Cuando escuchaba esto de sentir las emociones en un momento me pregunté: – si me permito sentir dolor, ¿cuánto tiempo va a tardar? Después me di cuenta que no tenía sentido.

S: esto que estoy haciendo (ruido a papel de caramelo) implica mucha consciencia porque implica darte cuenta que para sentir el dolor, implica la decisión de sentirlo. Si a esa sensación de sentir el dolor le añado un objetivo, ¿cuál? Cuando sienta el dolor, el dolor desaparecerá. Entonces surge la pregunta: “- ya pero ¿cuánto tiempo lo voy a tener que sentir?” Ahí no hay transformación de ese dolor.

Para que el dolor se transforme cuando lo sientes tienes que sentirlo a través de un acto de honestidad, de sentir aquello que sientes porque lo estás sintiendo, y ya está.

 

Es cierto que cuando lo sientes se transforme, desaparezca, pero si yo lo hago con ese objetivo, será un objetivo futuro y no podré estar presente que es doloroso. Si estoy sintiendo dolor mi presente está siendo doloroso. No pasa nada.

V: me acuerdo de algo que mencionaste que es “las emociones se destilan”. Me pareció interesante esa mirada. En este juego de juzgar el dolor, de juzgar la tristeza, y todas esas emociones, también esta juzgar el llorar. Antes decía ¿para qué llorar otra vez? ¿Para qué me pasa esto de nuevo? No me permitía ese espacio. No pasa nada por llorar.

S: no pasa nada por llorar y no pasa nada por no permitirte llorar si en ambos casos estás permitiendo eso. Quiero decir, si te permites llorar, no pasa nada por llorar. Y si te permites no permitirte llorar, no pasa nada tampoco porque serás consciente de que no te estás permitiendo llorar. Eso también se transforma porque la consciencia transforma: el inconsciente consciente. Ahí también está la clave.

V: osea que con darnos cuenta es suficiente.

S: claro. Mucha gente puede leer esto y entender que lo que se trata es sentir lo que siento ahora, y se dedican a sentir lo que sienten ahora y se obligan a sentir lo que sienten ahora, no tiene sentido. Es más simple: es sentir sin la voluntad de querer porque ya ocurre, ya está ocurriendo. Mucho más desprovisto de nuestras ideas, de nuestra comprensión.

V: a veces surgen muchas preguntas cuando uno llega a estas comprensiones ¿no?

S: claro, porque la ignorancia es vista y surge en forma de preguntas, de duda, de confusión. No pasa nada, ¡bienvenidas todas! Que puedas ser consciente de cuanta duda almaceno detrás de mi personaje, cuanta incertidumbre almaceno detrás de mi aparente certeza.

Mucha gente cuando empieza un proceso así piensa que va de mal en peor: “No, yo antes al menos tenía algo de seguridad. Tenía mis motivaciones ahora estoy desmotivado, no se nada, pero si ya estaba ahí desde hace mucho tiempo. Mi motivación yo me la inventé porque estaba desmotivado por la vida. El sentido que le di a mi relación de pareja, al trabajo, se lo di porque sabía que no tenía sentido. Me lo tuve que inventar”.

¿Qué pasa? Cuando suelto mi sentido personal me doy cuenta del sin sentido y da miedo porque si te miro a los ojos y veo que nuestra relación no tiene sentido ¿Por qué estamos juntos? Ahí la relación se ve amenazada ¿verdad? Cuando es justo al contrario.

Nace una relación completamente ajena a mi torpeza emocional. Una relación completamente ajena a mi ignorancia.

V: siento que todas las preguntas que hice podrían haber sido una sola pregunta y como que hay una sola respuesta.

S: si, eso es soltar el personaje. Ahora tú puedes tener tu personaje de periodista o entrevistadora sin depender de ello. Y yo puedo tener el personaje de ser entrevistado o preguntado sin depender del personaje cuando ves esto.

V: es como que sentí que perdía sentido tener tantas preguntas. Pero lo vas descubriendo en el proceso .

S: porque no te mueves del presente. A medida que avanzas te das cuenta que sigues en el presente. Por lo tanto, si yo hago 10 preguntas tiene que ser la misma todo el tiempo y si hago 10 respuestas tiene que ser la misma todo el tiempo. Y ahí empiezas a darte cuenta del sin sentido de la multiplicidad de las preguntas (risas)

V: tal cual. Está buenísimo.

S: claro. Eso no significa que esté mal hacer preguntas y responderlas. Significa que nos podemos reír de ellas, que no necesito defenderlas.

V: muchas gracias.

S: gracias.

V: gracias de corazón. Gracias por este espacio.

S: a ti también.

¡Gracias de corazón a Sara, Caro y Sergi por hacer real esta entrevista!

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