ENTREVISTA DE AYUDA PARA ESCRITORES: SERGI TORRES SOBRE LOS MIEDOS Y LA ACEPTACIÓN

Según la web de Sergi: es autor y conferenciante. Nace en Barcelona (1975) y a la edad de 3 años empieza a cuestionarse su propia vida “¿Qué he sido antes de ser Sergi?” Realiza los estudios de Fisioterapia. Durante 10 años, trabaja como fisioterapeuta hasta que su vida le lleva a dedicarse exclusivamente a su labor actual: Invitar a las personas a descubrir que detrás de cualquier emoción, situación o pensamiento existe paz absoluta y que nuestra manera de ver al mundo construye una falsa realidad enfrente de nosotros.


 

¿Cómo era el Sergi del pasado?
Hoy en día es un recuerdo por el que siento mucho cariño y agradecimiento. Está muy difuminado en mi cabeza. Hace unos días reencontré algunas amistades del pasado y como suele suceder en estas situaciones las conversaciones bailan alrededor de lo vivido juntos. Me costaba mucho reconocer a ese Sergi del que hablaban, apenas me identifico. Al finalizar una charla en la que presentaba el primer libro, se acercó una de mis tías y cogiéndome con firmeza las manos me preguntaba ¿Dónde está mi sobrino, dónde está?

Todos los maestros del autoconocimiento, suelen pasar por alguna vivencia que les conduzca a la búsqueda de respuestas. ¿Cuál fue la vivencia que te hizo despertar?

Recuerdo desde muy pequeño hacerme preguntas que iban dirigidas a recordar quién era antes de ser Sergi. Pero todos estos autocuestionamientos se fueron perdiendo durante la adolescencia hasta que a los 21 años viví algo que derrumbó la perspectiva que yo había construido sobre la vida, sobre las personas y sobre mí. Todo se vino abajo.

¿Qué senderos empezaste a seguir? (Libros, mentores, religión,etc)

Después de ese vuelco, recordé de mi niñez que nada ni nadie tiene mis respuestas. Aún así, fueron llegando a mi vida personas, libros y enseñanzas que fueron guiándome hacia mí. Quizá lo que más me ayudó en ese sentido fue el libro de Un Curso de Milagros. Una enseñanza, un maestro o un libro ayudan siempre y cuando te acompañen hacia ti y no hacia ellos, pero la clave reside en uno mismo al usarlos también en ese sentido.

¿Haces algún tipo de meditación o técnica de relajación?

Vivir es más que suficiente. Me gusta sentir lo que siento a tiempo real. Para ello no se requiere de técnica ni de meditación sino de vivir y ser honesto con uno mismo. Llegar a sentir lo que siento ahora no depende de una forma concreta de hacerlo sino de una disposición a ello. No sé de técnicas y muchas personas me piden técnicas, pero esta honestidad silenciosa e invisible no se aprende.

Ser consciente del presente es muy difícil. ¿Cómo podemos resituarnos?

Aceptando el presente, dando la bienvenida a lo que ocurre. Nos suele resultar difícil ser conscientes del presente porque estamos habituados a no querer sentirnos. Cuando uno no vive en armonía con uno mismo, lo que siente suele resultar incómodo. Al no saber quienes somos ni porque vivimos nuestra vida, en lo más profundo de nuestras emociones, sentimos miedo. Sentir el presente, entonces, nos hace conscientes de ese miedo y por ello inconscientemente decidimos no sentirlo.
Estar presentes nos parece difícil, pero en realidad esa dificultad nace de no querer sentirnos. De esto nace la necesidad de dispersar la mente en nuestro pasado y en nuestro futuro como si fueran búnkers que nos protegen de la intensidad del presente. Cuando alguien me pide ayuda para estar presente, ya sé que esa persona no se da cuenta de que ya lo está y también sé que no se da cuenta porque no quiere sentir el miedo que esconde detrás de sus ganas de estar presente.

¿Qué es el miedo y cómo se manifiesta?

El miedo es, en esencia, una anomalía vivida desde una mentalidad opuesta a la cordura y el equilibrio. Es una experiencia que uno inventa, pero sin darse cuenta, porque creemos que el miedo está causado por algo ajeno a nosotros. El origen del miedo reside en la percepción separada de la realidad. Al vernos separados de todo cuento nos rodea, todo ello pasa a ser una amenaza potencial. Esta desconfianza en la vida, uno mismo la tiene que generar, porque de por sí la vida no es causa de miedo al ser ella la que nos da lugar y la que sostiene nuestra conciencia. Esto a veces es algo complejo de comprender porque entendemos al miedo como una emoción o sensación, cuando en realidad es un estado mental, un estado mental inventado que se contrapone al estado natural del ser, abierto a la vida.

¿Cómo podemos no dejarnos arrastrar por el miedo?

La única forma de no dejarse arrastrar por el miedo es no teniendo miedo de sentirlo. Porque en el momento en el que uno tiene miedo de sentir miedo, reaccionamos y la reacción es miedo en acción. Reaccionamos tan inconscientemente que ni siquiera nos damos cuenta de que estamos sintiendo miedo, y que detrás de eso, hay una creencia o un pensamiento pensado por nosotros mismos. Entonces, la forma de no dejarse arrastrar por ello es empezar a abrirse a sentirlo. Sentir es lo contrario de huir y por lo tanto no es una reacción inconsciente, sino una acción consciente. Ignoramos hasta qué punto somos adictos al miedo, lo somos tanto que nos da miedo soltar el miedo. Nos da miedo vivir una experiencia de vida carente de miedo porque pensamos que sin el miedo, no sabremos cómo manejar y controlar nuestras vidas. Control y vida son opuestos. De hecho el control también es una manifestación del miedo.

¿Cómo podemos no ser esclavos de nuestros pensamientos y emociones y tener mayor capacidad de concentración?

Siendo conscientes de nuestra auto-esclavitud. Si no somos conscientes de que somos esclavos de nuestra forma de pensar y de sentir, no podemos liberarnos de ello. En este sentido, todo lo que nos rodea, relaciones, personas y situaciones, tienen como función primaria mostrarnos hasta qué punto somos esclavos de lo que pensamos y sentimos y cómo reaccionamos continuamente a todo sin darnos cuenta. Lo interesante es que muy pocos quieren ver esto en realidad.

Ser conscientes de esto implica primero ser honestos. Muchas personas quieren liberarse de algo sin antes haberlo asumido. Cuando uno trata de superar o liberarse de algo no asumido, en realidad está huyendo. Por nuestra parte, lo único que podemos hacer es abrimos a vivir la vida tal cual es. Mientras seamos auto-esclavos de nuestras ideas, percepciones y sensaciones, la vida va a estar diseñada para sacudir nuestra ignorancia para que ésta pueda ser vista y llegar así al primer paso: la honestidad.

El monólogo interno, ¿hay que callarlo? ¿Para qué sirve?

Aquello a lo que llamamos monólogo interno, muchas veces no lo escuchamos porque estamos identificados con esa voz. Cuando tú no eres consciente de ese monólogo, tu capacidad de discernir y tu sabiduría pasan al inconsciente y te conviertes en un personaje, en una personalidad. Tener personalidad no es malo, sólo que cubre nuestra conciencia esencial. Si tú intentas acallar ese monólogo sin haberte dado cuenta antes de que esa voz no eres tú, cuando vayas a tratar de acallarlo, vas a sufrir, porque vas a creer que te estás rechazando a ti mismo o que estás renunciando a algo importante para ti. Esto se siente como si estuvieras esforzándote para reprimir una voz incontrolable. Si es así como te sientes es señal de que tratas de acallar algo con lo que aún te identificas. La propuesta, entonces, es justo al revés: estate atento al monólogo, no para darle valor, sino para darte cuenta de que tú no eres esa voz. Después de esto ya no hará falta acallarla, porque al saber que no eres esa voz ya no la seguirás, y al no seguirla no la alimentas y se desvanece, se acalla sola.

La trampa está en que el mismo monólogo nos va a dictar cómo superarlo y convertirse así en maestro “antimonólogo”, pero lo que busca en realidad es que lo sigas atendiendo y dándole importancia. Por eso cuando uno se obsesiona en acallar el monólogo interno es porque está siguiendo las instrucciones del mismo monólogo. Todo lo que no sea paz es fruto del monólogo.

El monólogo interior es la voz del miedo y de por sí no tiene ninguna utilidad, pero nosotros mismos sin ser conscientes, le damos la función de distraernos, reclamando nuestra atención, contándonos cómo ser felices, cómo ganar dinero, cómo vivir en paz, cómo hacer que nos ame esa persona. Esta distracción inconsciente, pero voluntaria, nos permite no sentir el pánico a no saber quienes somos ni porque estamos vivos. Cuando nos damos cuenta de la estupidez de seguir escondiendo miedo , pierde la utilidad que le otorgamos y se desvanece.

Dices que la realidad cerebral es un estado de somnolencia. ¿Me lo puedes explicar?

El mundo que percibimos está basado en nuestro cerebro, en como éste es y sobretodo en como lo usamos. Nuestra forma de usar el cerebro nos lleva a vivir sometidos al mundo de sus percepciones. En ellas basamos nuestra capacidad de formular comprensión y el sentido de realidad a través de imágenes. Estas imágenes el cerebro las crea asociando otras imágenes del pasado, o dicho de otra manera, prejuicios. Cuando soñamos, el cerebro genera una realidad de imágenes en base al mismo proceso que hemos descrito antes, pero para nosotros la vigilia, a diferencia del sueño, sí es real porque pensamos que lo que percibimos existe fuera de nuestro cerebro, pero en realidad, como hemos dicho todo lo que percibimos son imágenes que el cerebro configura para que nosotros podamos tener una sensación de realidad. Así que tanto el sueño como lo que nosotros hemos llamado realidad son dos historias que nuestro cerebro nos cuenta.

¿qué les dirías a toda la gente que se siente sola, incomprendida, incluso por circunstancias que comportan emotividad excesiva causadas por alteraciones hormonales como depresión, enfermedades mentales y físicas? ¿Qué les dirías para que encontraran un poco de sosiego y serenidad interna?

Cuando estamos sintiendo algo que no soportamos o que nos incomoda, lo llamamos pasarlo mal, pero en realidad no lo pasamos mal por lo que sentimos sino más bien porque aún no sabemos sentirlo y en lugar de vivirlo huimos de ello. Cuando aún se sufre de algo, implica que aún no se ha llegado a lo profundo de ese sentir y que por consiguiente aún no hemos aprendido a sentirlo. Para poder llegar a ser maestros de lo que sentimos debemos sentirlo desprovistos de interpretaciones.

Si alguien me preguntase qué hacer en los casos que expones, le invitaría a hacer lo mismo que hacen aquellos que no temen a la vida, darle la bienvenida a lo que sienten, vivirlo, existirlo, serlo. Todo lo que yo intente hacer para dejar de sentir algo, va a ir en contra de eso que siento y por ende en contra de mí mismo, también. Hacer esto no tiene sentido. No encontraré paz rechazando lo que siento. No me sentiré menos sólo por evitar esa sensación. Lo interesante es que  aun sabiendo esto, seguimos haciéndolo de la misma forma una y otra vez debido a lo identificados que estamos con nuestro sufrimiento.

Nada nos causa lo que sentimos a parte de una decisión inconsciente que espera ser descubierta para poder ser asumida. Si observamos detenidamente nuestro sufrimiento o cualquier sensación (incluidas las que hemos calificado de positivas) veremos que detrás de ellas siempre existe una interpretación acerca de aquello. Llevar conciencia a ese lugar inconsciente nos transforma de víctimas a maestros.

¿Cuáles son tus maestros Sergi?
Todo aquel o aquello que aparezca en  mi vida, me muestra algo de mí que sin esa persona o situación yo no vería.

¿qué libros nos recomendarías?
Aquellos que de algún modo nos llaman a leerlos.

¿Cuántos libros has escrito? ¿De qué tratan?
Hasta la fecha he escrito dos libros. Ambos son una invitación a descubrir una realidad que hay detrás de lo que nosotros hemos establecido como seres humanos, a una realidad esencial que va más allá de épocas, religiones, filosofías, economías, personas y maneras de ser.

¿De qué hablas en tus seminarios?
No puedo contestarte, porque lo que surge en un seminario siempre nace en el mismo seminario. Sí puedo decirte que lo que digo tiene la intención de invitarnos a ir más allá de nuestros miedos y aventurarnos al espacio infinito de nuestro corazón. Esto que parece muy bonito, requiere honestidad, valentía y confianza.

¿Cuál es el problema más frecuente con el que te encuentras en las personas que buscan respuestas en ti?
Que no recuerdan que ellos son la respuesta.

¿Tienes referentes?
La conciencia en este instante es el referente. Nada más lo es.

¿Cuál es tu autor preferido?
Todo aquel que cuando llega su texto a mis manos al leerlo oigo al universo entero hablarme a través de esas palabras.

¿Qué nuevos proyectos te esperan a corto plazo?
Estamos trabajando ahora en un libro propuesto por Ediciones Urano y también, atentos a la Voluntad de esta misteriosa Conciencia Infinita.

 

Entrevista realizada por: Ayuda para escritores

Gracias del equipo de Luhu editorial

Entrevista por @La_Kristo